Madre amada, ¿cómo te han de encontrar?
Si donde buscan es entre los vivos.
De falsas visiones siguen cautivos,
Aquellos que te invocan sin cesar.
Muerta tu alma, vacío el hogar;
Otrora tus siervos; hoy fugitivos
Y traidores, miserables y altivos
Han hecho de tu casa un lupanar.
Patria mía, por ti he de sufrir,
pues usan tu cadáver de guiñol.
Mas sé mi Lázaro: ¡has de vivir!
¡España, volverás a ver el sol!
Mientras tanto, sólo queda decir:
¡Santiago y cierra, Estado Español!
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